Los medios no dejan de hablar del impacto del alcohol sobre nuestra salud. Pero ¿y si toda esta tendencia contra el alcohol estuviera allanando el camino a algo peor? Los lectores que me conocen saben que aunque soy un adicto recuperado, no pertenezco a la liga antidroga. Sin embargo, no me gusta nada la idea de que las bebidas con THC, el compuesto psicoactivo del cannabis, se queden con la mitad del negocio del alcohol en los próximos años. Sobre todo porque el THC tiene un efecto considerable en el cerebro de nuestra chavalería.

Y, sin embargo, eso es justo lo que está pasando. Un estudio realizado por Brightfield Group (BDSA), que es básicamente una de las principales fuentes en el análisis del mercado del cannabis, mostró que en los Estados donde el cannabis ya es legal, más de la mitad de los consumidores de alcohol también lo han añadido a su dieta. Es más, se está observando que, cuando la gente quiere relajarse después de un día estresante de trabajo, pasa de la clásica cañita porque prefiere una bebida con THC.

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