El director ejecutivo de Naciones Unidas contra la droga y el crimen (UNODC), Antonio María Costa, señaló que «la prioridad de la ONU es concienciar a los jóvenes sobre los graves riesgos que entraña para la salud el consumo de estas sustancias, ya que favorecen la dependencia y disfunciones psicológicas».
En concreto, Costa insistió en que «el éxtasis puede provocar síntomas de la enfermedad de Alzheimer en sujetos jóvenes, que corren el riesgo de tener un agujero en el cerebro más grande que sus abuelos o bisabuelos».
Este tráfico de drogas genera una cifra de negocios en torno a los 56.000 millones de euros (65.000 millones de dólares) anuales, con tasas de aumento del orden de 3.000 a 4.000 por ciento.
La producción estimada de este tipo de drogas supera las 500 toneladas por año. Durante la última década, las incautaciones de estimulantes de tipo anfetamínico y de éxtasis han aumentado de las 4 toneladas registradas en 1990 a las 40 toneladas en el periodo 2000-2001, resaltó Costa.
Según la ONU, los países de origen del éxtasis son Bélgica, Holanda, Alemania, Reino Unido, España y Estados Unidos; mientras que los países de origen de las anfetaminas son Holanda, seguido de Polonia, Bélgica y Alemania, en Europa.