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Fumando espero... ¿en la escuela?

Amando Vega Fuente | Octubre 2010

Creo que la escuela no puede esperar que los problemas de salud de sus alumnos se arreglen con normas y decretos. Su responsabilidad va más allá de las directrices y las propuestas que vengan de las alturas administrativas. Si su objetivo es formar para el desarrollo integral, la salud siempre ha de estar entre sus objetivos básicos, aunque tenga que bregar contracorriente.

Hoy parece que se ha iniciado una nueva guerra contra las drogas, en este caso con la mirada puesta en el tabaco. Sus armas no son otras que la prohibición, la amenaza, el recurso al miedo, la denuncia y el castigo. Con la educación no se cuenta, pues se dice que la gente ya tiene información. Es una vieja historia: hace tiempo que se pretendió evitar el consumo de tabaco con medios represivos, incluso con la pena de muerte como sucedió en Turquía, Rusia y China al inicio del siglo XVII. A pesar de ello, el consumo de tabaco siguió aumentando. Es verdad que en estos últimos años se han dedicado muchos recursos en la prevención de las drogodependencias. Pero hay que reconocer que, por lo que a las escuelas se refiere, ha existido una prevención descalabazada, más atenta a las estadísticas que al compromiso educativo. Tomarse en serio la prevención del tabaquismo cuestionaría muchos servicios y prácticas. Los gobiernos han sido los principales promotores de su consumo y no son pocos los beneficios que siguen saliendo de esta droga. Las personas con más años incluso recordarán las campañas a favor del consumo de esta droga, pues así se podían construir hospitales y escuelas, entre otros servicios. Y una vez más recurrimos a soluciones mágicas. Las advertencias y mensajes fuertes llegarán incluso en los paquetes de tabaco pues, según la OMS, reducirán el número de niños que empiezan a fumar y aumentará el número de fumadores que desean dejar de hacerlo. Pero ¿los mensajes de las cajetillas facilitarán el abandono del tabaco? Estas advertencias en el caso de los adolescentes se pueden convertir incluso en un reto más para saltarse las normas. De hecho, muchos son los estudios de ámbito estatal y autonómico que muestran el aumento del consumo de tabaco entre los más jóvenes, de forma especial entre las chicas.

¿Qué estamos haciendo en los centros escolares? Siempre se ha dicho que la escuela es un ámbito privilegiado para la prevención del tabaquismo. Pero del dicho al hecho hay mucho trecho. Hay que reconocer que no han faltado actividades en y para los centros escolares, y muy vistosas por cierto. Folletos, carteles, displays, campañas mediáticas, concurso de videoclips, materiales didácticos... en una competición constante por ofertar la propuesta más original y visible, con la colaboración de instituciones varias, incluidas las propias empresa tabacaleras. Sin embargo, no parece existir un auténtico compromiso educativo con la salud de las personas, al entender que la escuela tiene otra misión más importante que la preocupación por el bienestar y la salud del alumnado.

Es verdad que ya no se fuma en los espacios escolares. Pero ¿qué pasa fuera? A la puerta de los centros no faltan estudiantes con el cigarro en las manos, tanto antes como después de las clases. Incluso algunos profesores aprovechan éstos espacios y momentos para echar un cigarrillo. La exposición al humo del tabaco ambiental en niños se da, por otra parte, en el hogar. Y continúa la permisividad en lugares con menores. No extraña la reducción de la edad de inicio entre adolescentes, la presión de los compañeros, las escasez de riesgos atribuidos al fumar o la facilidad con la que consiguen el tabaco.

De todas formas, los datos sobre los perjuicios del tabaco son contundentes. Todos conocemos personas afectadas por el consumo de esta droga, en muchas ocasiones con implicaciones graves para su salud (patologías coronarias, enfermedad pulmonar obstructiva, dolencias cerebrovasculares, asma, cáncer de pulmón...). Por otra parte, el consumo de tabaco suele tener relación con el fracaso escolar y con otras conductas problemáticas relacionadas con la salud. Y está demostrado que el riesgo del consumo de tabaco está muy relacionado con la exposición al mismo, su comercialización y su facilidad para obtenerlo.

Por todo esto, no basta con que los alumnos no fumen dentro de los centros. Como tampoco es suficiente ofrecerles información sobre los perjuicios del tabaco por medio de etiquetas macabras, charlas amenas o programas más o menos vistosos. Se trata de formar convencidos de la importancia de la salud.

Importa que sean capaces de tomar decisiones saludables en relación el tabaco, a pesar de la presión de los compañeros o de un entorno que estimula su consumo. Y aunque la buena educación es por sí misma preventiva y terapéutica, también habrá que tratar de forma directa aspectos concretos del tabaco y su relación con el desarrollo personal y social. Así conviene recordar, entre otros aspectos, las estrategias publicitarias orientadas a promocionar el consumo entre las mujeres, como denuncia la OMS. Como también que el cáncer de pulmón gana posiciones en España, como recuerda la Asociación Española Contra el Cáncer, o el creciente consumo entre las adolescentes, como alertan no pocos estudios. Son muchos los temas que se pueden tratar dentro de la escuela, sin olvidar la posibilidad del tratamiento del tabaquismo cuando convenga para los estudiantes o para los padres o profesores. No faltan especialistas que puedan ayudar.

¿Qué podemos hacer? Necesitamos educadores que ayuden que los conocimientos sean asimilados en medio de todas las contradicciones que la sociedad y la escuela tienen. Es la gran tarea que corresponde a la educación. El tabaco es una de las drogas más consumida entre los adolescentes. Su consumo es plenamente visible, no sólo en los lugares de ocio, sino también a la puerta de los centros educativos. Esta visibilidad es una manifestación más de la falta de compromiso educativo de las escuelas y del sistema educativo en general. No podemos esperar.

Firmado: Amando Vega
Catedrático de Educación Especial de la Universidad del País Vasco

Publicado en ESCUELA Núm. 3.868 (902)

Amando Vega Fuente

Catedrático jubilado de Educación Especial de la Universidad del País Vasco. Su experiencia de trabajo con poblaciones marginadas (zona minera, barrios marginales, centro de Protección de Menores) le llevó a dedicarse a las cuestiones educativas relacionadas con la exclusión, la discapacidad, la salud y las drogas. Su posterior dedicación a la docencia e investigación en el mundo universitario se refleja en su diferentes artículos y libros.

Nota: Este artículo se enmarca en la sección de Opiniones de lasDrogas.info, cuyo objetivo, como su nombre indica, es promover las opiniones o discursos y participación de los profesionales y personas afectadas o interesadas en el ámbito de las drogas. El colectivo editor de lasDrogas.info no se hace responsable ni del contenido ni de la forma de los artículos publicados en esta sección.