La nueva ley, aprobada en la última sesión del año de la Asamblea Nacional Popular, responde, según el Legislativo, a la necesidad de combatir «el creciente número de consumidores, especialmente menores de edad», cuando se calcula que en China hay 1,16 millones de adictos (según cifras de 2005).

La normativa establece, entre otros puntos, que dueños de discotecas, bares, clubes nocturnos y otras locales de entretenimiento deberán denunciar la policía el consumo de drogas en su locales o de lo contrario serán castigados.

Además, la policía podrá hacer registros en lugares públicos tales como estaciones de tren y de autobús.

La nueva ley también establece reglas estrictas respecto al uso de fármacos, químicos y medicinas que pueden ser usados para la fabricación de narcóticos, tales como la metadona o la efedrina.

Por otro lado, la legislación fija una lista de drogas ilegales, que todavía no se había establecido formalmente en China pese a que el consumo, producción y venta de éstas ya era perseguido: opio, heroína, marihuana, metanfetaminas (ice), morfina y cocaína.

Según la agencia estatal Xinhua, en cinco años el consumo de droga en el país ha aumentado un 35 por ciento.

La heroína, que entra en China procedente del «Triángulo de Oro de la Droga» surasiático (Birmania, Laos y Tailandia), es la sustancia ilegal más consumida, con unos 700.000 adictos, muchos de ellos en zonas rurales del sur del país.

Pese a la dureza de ciertas medidas de la nueva ley, ésta por otro lado establece la posibilidad de que los drogadictos ya no estén obligados a cumplir periodos de rehabilitación en centros designados (en ocasiones auténticos campos de trabajo) y puedan, en cambio, recuperarse en las comunidades donde viven.

Asimismo, menores de 16 años, mujeres embarazadas y madres lactantes tampoco estarán obligadas a ir a centros de rehabilitación, cuyas condiciones han sido en ocasiones denunciadas por medios de comunicación extranjeros.

La nueva ley, que entrará en vigor el 1 de junio de 2008, dará mayor apoyo legal a la lucha antidrogas en China, un país donde la venta de droga puede llegar a ser penado con la muerte.