El fenómeno del chemsex, una práctica que se caracteriza por consumir varios tipos de drogas con el objetivo de mantener relaciones sexuales durante un largo período de tiempo, ha puesto en alerta a los profesionales sanitarios que atienden las infecciones por VIH. Pese a que los expertos insisten en que se trata de un fenómeno muy residual —no hay datos que lo evalúen—, la experiencia en las consultas y en los centros comunitarios que asisten a los potenciales usuarios de estas prácticas (sobre todo hombres que tienen sexo con hombres), avisan de no bajar la guardia. El Hospital Clínic de Barcelona ha advertido de que el auge del chemsex (acrónimo de la expresión inglesa chemical sex) es uno de los motivos por los que las cifras de nuevas infecciones por VIH no logren reducirse. El retraso diagnóstico y la banalización de los riesgos, según los expertos, tampoco ayudan a rebajar las cifras de incidencia.

“Cada año tenemos más de 3.000 casos nuevos en España, es una constante desde hace 15 años. La mortalidad ha bajado, sí, pero la infección sigue igual. Tenemos tratamientos muy buenos, controlamos la carga viral, pero se nos continúan infectando igual las personas”, lamenta el doctor Josep Mallolas, jefe de la Unidad de VIH-SIDA del Hospital Clínic.

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