Redacción-

El 6 de diciembre de este año, el gobierno británico acaba de publicar «From harm to hope: A 10-year drugs plan to cut crime and save lives« [Del daño a la esperanza: un plan antidrogas de 10 años para reducir la delincuencia y salvar vidas]. Un documento donde hablan del camino a seguir, en materia de drogas, en los siguientes diez años.

Drug Science es un organismo científico independiente sobre drogas en el Reino Unido que trabajan para proporcionar información clara y basada en evidencia sin interferencias políticas o comerciales, y por ello el día siguiente a la publicación del documento que acabamos de comentar han publicado su valoración en su portal web.

Para la organización el principal resultado positivo que observan en el documento, es el cambio de enfoque que prioriza el tratamiento frente al castigo para reducir el uso de las drogas y los daños relacionados con ellas. Y recuerdan que el aumento masivo del número de cárceles durante los últimos 40 años no ha reducido el uso.

Sin embargo, les preocupa que el tratamiento sigue muy estancado en la promoción de la abstinencia, cuando según la organización es necesario trabajar en otras políticas en paralelo, porque la abstinencia está demostrado que no puede ser la única opción.

Para Drug Science las 3 patas más importantes de esta nueva hoja de ruta son:

  1. La gran inversión en investigación de nuevos tratamientos para promover la abstinencia. Actualmente, solo existen como tratamientos autorizados para la adicción de los opioides la terapia sustitutiva con metadona o buprenorfina. Esta inversión podría permitir que tratamientos probados que promueven la abstinencia y que no producen dependencia para la adicción al alcohol (por ejemplo, acamprosato, nalmefeno) sean investigados para aplicar en el Reino Unido.
  2. El uso de drogas que rompen circuitos cerebrales que llevan al antojo y que combinados con la terapia estándar puede ofrecer resultados mucho mejores. En esta línea, Drug Science comenta como esperanzadores los resultados de los tratamientos que incluyen psilocibina en el tratamiento de la adicción al tabaco o los de Ketamina pera tratar el alcoholismo.
  3. El fomento de programas piloto de salas de inyección seguras. No únicamente por lo evidente, que salvan vidas, sino también por todos aquellos argumentos que a veces pierden relevancia frente al primero, como que estos centros suponen también una puerta de entrada a tratamientos de deshabituación, facilitan la integración social y laboral, y contribuyen a mantener las calles más limplias de agujas y de otras parafernalias.

 

Leer el artículo original en DrugScience.org.uk