Un nuevo estudio ofrece algunas de las pruebas más sólidas hasta la fecha entre la conexión de la comercialización de opioides a los médicos con la epidemia de adicción a esta sustancia en EE.UU.El estudio descubrió que los condados donde los fabricantes de opioides ofrecían una gran cantidad de regalos y pagos a los médicos, tenían más muertes por sobredosis relacionadas con los medicamentos respecto los condados donde la comercialización directa al médico era menos agresiva.

El estudio, publicado en JAMA Network Open, decía que la industria gastó alrededor de 40 millones de dólares en la promoción de medicamentos opioides a casi 68.000 médicos desde 2013 hasta 2015, incluso mediante el pago de comidas, viajes y tarifas de consultoría. Y encontró que, por cada tres pagos adicionales que las compañías hacían a los médicos por cada 100.000 personas en un condado, las muertes por sobredosis que involucraban opioides recetados allí un año después eran un 18 por ciento más altas.

A pesar de que la epidemia de opioides estaba matando a más y más estadounidenses, dichas prácticas de comercialización seguían usándose de un modo generalizado. Entre 2013 y 2015, aproximadamente 1 de cada 12 médicos recibió mercadotecnia relacionada con los opioides, según el estudio, inluyendo 1 de cada 5 médicos de familia.

Familiares y amigos de personas que murieron por sobredosis de opioides dejaron frascos de pastillas en protesta frente a la sede de Purdue Pharma, el fabricante de OxyContin, en agosto. Jessica Hill/Associated Press

Los autores, del Centro Médico de Boston y de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, encontraron que los condados donde los médicos recibían más mercadotecnia, posteriormente vieron un aumento tanto en el número de opioides recetados como en las muertes por sobredosis relacionadas con opioides.

En respuesta al estudio, el Dr. John Cullen, presidente de la Academia Americana de Médicos de Familia, dijo: “Una limitación del estudio, como lo reconocen los autores, son las muchas variables desconocidas que impiden establecer un vínculo causal directo entre el marketing farmacéutico. y las muertes relacionadas con opioides”.

Añadió: “Somos muy conscientes del impacto crítico y devastador de la epidemia de opioides y trabajamos todos los días, con cada interacción del paciente, para combatirla”. Al mismo tiempo, debemos proteger la capacidad del médico para proporcionar un manejo adecuado del dolor”.

Los autores reconocieron varias advertencias en el estudio, entre ellas que no podía diferenciar entre las muertes por sobredosis que involucran analgésicos recetados y los adquiridos ilícitamente.

“Reconocemos que nuestro trabajo describe solo una parte de la muy compleja crisis de sobredosis de opioides en este país”, dijo el autor principal, el Dr. Scott Hadland, pediatra e investigador del Centro Grayken para la Adicción del Boston Medical Center. “Aún así, los opioides recetados siguen involucrados en un tercio de todas las muertes por sobredosis de opioides, y generalmente son las primeros sustancias que las personas consiguen antes de hacer la transición a la heroína o el fentanilo. Es fundamental que tomemos medidas ahora para evitar que el marketing exponga innecesariamente a nuevas personas frente a unos opioides que podrían no necesitar”.

El estudio encontró que el gasto en médicos relacionado con opioides se concentraba más en los condados del noreste; El medio oeste tuvo la concentración más baja.

Las áreas con un gran número de pagos y altas tasas de sobredosis incluyeron cuatro ciudades en Virginia, Salem, Fredericksburg, Winchester y Norton, así como el Condado de Cabell, Virginia Occidental, que tiene una de las tasas de mortalidad por sobredosis más altas de EE.UU.. El condado de Lackawanna, Pensilvania, que incluye a Scranton, también obtuvo una alta calificación en ambas medidas, al igual que el condado de Erie, Ohio.

Los autores dijeron que estaban particularmente sorprendidos por el hecho de que la cantidad de interacciones de mercadotecnia con los médicos, como las comidas gratuitas frecuentes, estaba más fuertemente asociada con las muertes por sobredosis que con la cantidad gastada.

“Cada comida parece estar asociada con más y más recetas”, dijo el Dr. Hadland. Añadió que si bien los pagos de las compañías farmacéuticas a los médicos parecen haber comenzado a disminuir, la práctica de las compañías que compran comidas para los médicos “sigue viva y sana”.

El estudio señaló que, si bien algunos estados han tratado de limitar la cantidad total que las compañías farmacéuticas gastan en promocionar sus productos a los médicos (Nueva Jersey, por ejemplo, recientemente adoptó una nueva regulación que limita dichos gastos a 10.000 dólares por médico, por año), lo más importante es que los estados o los sistemas de salud limiten el número de interacciones.

“Creo que lo que parece ser menos importante es la cantidad de dinero gastado”, dijo el Dr. Hadland, “en comparación con la cantidad de interacciones”.

El estudio enlazó la información de 2013 a 2016 a través de tres bases de datos nacionales: la base de datos de Pagos Abiertos que incluye todos los pagos realizados por las compañías farmacéuticas a los médicos, y que las mismas compañías deben informar conforme a una sección de la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio; datos de sobredosis de drogas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades; y datos de la C.D.C. sobre prescripciones de opioides dispensados ​​en farmacias.

Midió el marketing de opioides de tres maneras: el valor total en dólares del marketing recibido por los médicos; el número de pagos realizados por la industria farmacéutica; y el número de médicos que reciben algún tipo de comercialización.

El estudio se basa en otro que el Dr. Hadland y su coautora, la Dra. Magdalena Cerda, profesora asociada en salud pública de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, publicó a principios de este año. Encontró que por cada comida que un médico recibió relacionada con un medicamento opioide en 2014, hubo un aumento en las reclamaciones de opioides de ese doctor para pacientes de Medicare el año siguiente.

A medida que la epidemia de opioides alcanzó un estatus de crisis en los últimos años, más de 30 estados han respondido aprobando leyes que restringen la prescripción de opioides. Los críticos a estas medidas restrictivas dicen que estas políticas son erróneas porque la mayoría de las muertes por sobredosis ahora son de opioides ilícitos como el fentanilo sintético, y porque las restricciones afectan a los pacientes con dolor crónico.

Dichas políticas podrían tener impacto, ya que las tasas de prescripción de opioides en general ha estado cayendo. Sin embargo, señaló el Dr. Hadland, las tasas de prescripción siguen siendo desiguales, y algunas regiones siguen constatando prescripción generalizada de opioides.

Una compañía, Purdue Pharma, el fabricante de OxyContin, anunció el año pasado que dejaría de comercializar sus analgésicos a los médicos, incluso interrumpiendo el envio de más vendedores a los consultorios médicos para hablar sobre los medicamentos. Según un nuevo expediente público de una demanda presentada por Massachusetts contra Purdue, un miembro de la familia Sackler, propietaria de la compañía, se jactó en 1996 de que “el lanzamiento de las tabletas OxyContin sería seguido por una ventisca de recetas que enterrarían la competencia.”

Un análisis realizado el año pasado por ProPublica encontró que los pagos a los médicos relacionados con los opioides disminuyeron significativamente en 2016, una señal de que la presión pública sobre las compañías a raíz de la epidemia de opioides había comenzado a tener efecto. ProPublica descubrió que en 2016, los fabricantes de medicamentos gastaron 15,8 millones de dólares en médicos en forma de honorarios por hablar y consultar, comidas y viajes relacionados con los medicamentos opioides. Eso fue un 33 por ciento menos que en 2015, cuando gastaron 23,7 millones de dólares, y un 21 por ciento menos en 2014, cuando gastaron 19,9 millones de dólares.

Nota: artículo traducido del original publicado en nytimes.com